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Amnistía solicitada a la Asamblea Constituyente

Justicia para Noboa

Expreso- Enero 18 del 2008

Cuestionadas como están las facultades de la Asamblea Constituyente para asumir funciones legislativas y, mas aun para poner en vigencia de inmediato sus decisiones sin esperar el referendo aprobatorio, el presidente Correa ha puesto en encrucijada-con el pedido de amnistía al ex presidente Gustavo Noboa-a quienes, como yo, creyendo todo lo primero, creemos también que ya es hora de que termine la persecución a Noboa. El ha sido victima tal vez mas notaria de la asqueante dominación política del sistema judicial, y se necesita de gigantesca hipocresía para afirmar que ha estado sometido a un juicio justo, por no agregar las brutalidades policíacas a que inmerecidamente fue expuesto. Su drama encaja perfectamente en esos supuestos en que el Estado, a través de la amnistía, y por razones humanitarias-derecho humano fundamental es el de debido proceso, inexistente en las dictaduras, y como parte de él, ser juzgado por jueces imparciales, decide poner punto final al procesamiento, clamorosamente persecutorio e infundado en su caso.

Hace muchísimos años el profesor Carnelutti decía que la amnistía “no debe entender como manifestación de clemencia ni, por tanto, como perdón, sino como integración de justicia, y por eso debería ejercitársela con la ayuda de una institución superior, a fin de corregir las inevitables imperfecciones del mecanismo legislativo y judicial”. Es, pues, la amnistía, una decisión que busca la justicia, según la visión política que tenga en un momento el organismo facultado para concederla. Este ultimo, empero, es decir el meollo del asunto en el caso de la pedida a favor de Noboa.

Si en teoría esta todavía vigente la Constitución de 1998, que reserva al Congreso la capacidad de amnistiar, en estricto rigor la resolución que dicte la Asamblea Constituyente ordenando el archivo del juicio al ex presidente solo pudiera entrar en vigencia cuando-como cualquiera otra de sus resoluciones- sea aprobada en el referendo previsto en el Estatuto que el pueblo autorizo cuando dispuesto que se la convoque. ¿Y si en el proyectote Constitución que también debe someterse a e4se referendo se incluye disposiciones que en conciencia hagan inevitable votar No? En hipótesis, la autorización del aborto, por ejemplo… ¡Vaya encrucijada!

En su columna de diario Hoy, decía ayer Carlos Jijón que el principal logro de este año de gobierno es “el derrumbe de ese sistema de dominación política que, sin ganar las elecciones, tenía sojuzgado al país a través del control de la justicia. El derrocamiento de esa dictadura perfecta que perseguía a sus enemigos políticos, protegía a sus socios y hacia negocios con los demás”. Concluía Jijón diciendo que “una vez que el sistema fuera demolido, sus principales victimas sean reivindicadas en un acto de justicia y coherencia que aun quienes no simpatizamos con el régimen tenemos la obligación de reconocer y felicitar. Y, por que no, también agradecer”.Sin dudarlo tomo prestadas esas palabras. Pero eso no soluciona el dilema.

Semanas atrás, en esta columna, sostuve que frente al “Mandato Constituyente 1”, que impide que cortes y tribunales se atrevan siquiera a tramitar procesos en que se cuestione decisiones de la Asamblea , los jueces habían dejado de serlo y lo digno era renunciar. Como era previsible no lo hicieron. Así es el paisito. ¿Y que tal si ahora la Corte reacciona frente al bofetón que por su inacción le ha dado el presidente Correa y de una vez absuelve a Gustavo Noboa, como debió hacerlo tiempo atrás? ¿Es eso posible? ¿O seguirá el proceso empolvándose en el pimpón existente entre una Sala Penal, dos de cuyos miembros renunciaron y el tercero fue el abogado que patrocino la denuncia contra Noboa, y el presidente de la Corte , quienes mutuamente se endilgan-el juego del florón-ser los facultados para resolver?

 

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