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Violencia e Irrespeto

13 de octubre de 2005

Editorial Diario Expreso

La ciudadanía observa con preocupación el moroso trámite de un proceso penal que se sigue a un ex presidente de la República , dentro del cual se dictó el arresto domiciliario contra el aludido ex mandatario, que lo seguirá soportando hasta cuando se organice la Corte Suprema de Justicia, que es la instancia que debe conocer un recurso presentado sobre este asunto, lo cual, según estamos viendo, significará una larga espera.

El ex mandatario presentó el recurso de amparo ante un juez de la jurisdicción de Santa Elena, en donde está ubicado el domicilio, para que se autorice trasladar su residencia del edificio arrendado que actualmente ocupa al sector de Punta Blanca, sitio en el que está la casa de su propiedad. El juez dictó al respecto una providencia ambigua, en donde se nota sin lugar a dudas cobardía y oportunismo.

Ante esto, decidió el ex presidente trasladarse al que considera su domicilio natural, pero la Policía que ejerce vigilancia permanente sobre el cumplimiento de ese arresto domiciliario, organizó un espectacular operativo, utilizando oficiales y tropas, varios patrulleros e inclusive un helicóptero, para volverlo a la casa que ocupa anteriormente.

Pero al hacerlo, se cometió un allanamiento del domicilio, aduciendo la extraña teoría de que se trataba de recapturar a un prófugo, calificativo ofensivo que hay que rechazar; más aún, al llevar a cabo el operativo, se utilizó la fuerza, se lo vejó personalmente, se atropelló a sus familiares y a todos los que estuvieron presentes en el acto; ante la resistencia, fue llevado en peso al helicóptero en medio de medidas de seguridad exageradas.

Este atropello merece el rechazo porque afecta, no solo a un ciudadano muy respetable, cuya trayectoria de profesional y de catedrático ha sido relevante, sino que en su calidad de ex presidente, ostenta sin duda una representación de la colectividad. Se desconocieron los fueros de la cortesía y los que les reconoce la ley por su calidad; se hizo así más odiosa la acción judicial que se lleva a cabo contra este importante ciudadano, que no reclama privilegios, pero sí se debe respetar su representatividad, particularmente su calidad de ex presidente de la República.

Los vínculos sociales que deben ser de cordialidad solidaria, se están destruyendo para ser reemplazados por la violencia, el egoísmo y la soberbia. Esto hay que terminar, eliminando una negativa corriente que como los espíritus, extraña el alma de nuestro buen pueblo.

 

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