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Tavo, amigo, León está contigo...

14 de octubre de 2005

Diario El Comercio, LA PORRA DE BABEL - Cuasimodo

El chapita salio a toda madre de las caballerizas del cortijo, con un papel bajo el brazo. Y en menos de lo que cantaba un gallo llego, presuroso y sudoroso, con la orden terminante. “Uté sabe mi doctor, no e' mí culpa, uté sabe, pero va' tener que acompañarme de nuevo a su domicilio de Samborondon. Uté ya sabe, mejor dicho, que don León esta bravísimo y nos ordeno anoche que aute no le podemos dejar salir de su casa que, por cierto, esta cheverisima. Perdone nomás, ute, este mal rato que tiene que pasar así que vamo-nomás por la misma calle donde vinimos”.

A pocos kilómetros de ahí, el ambiente era distinto, completamente distendido. Entre tantas risas y brindis, se escucho la aguda voz de una persona anónima que exclamaba: “¿Y, que fue, mi comandante, ya se lo llevaron a eshe man o no?”.

Con seguridad, la respuesta fue positiva desde el otro lado del teléfono, por la manera en que el anónimo aniñado de la guayabera lila reacciono en medio de la sala crema: “¡Bacán, man, con eso queda claro que aquí manda el Líder y las cortes no son excepción. Además, este es un mensaje para el cachorro que anda cuestionado el negocio de las barcazas ecológicas del León”.

Un tercer actor, mas discreto pero no menos involucrado en esta historia, de su parte, mordía la ultima de sus unas. “Por Dios, necesito alguien que me ayude. No se como hacer para sacarme al felino de encima. El día y noche me atormenta”.

Mientras tanto, al tavo no le quedo más remedio que volver a su dieta carcelaria: arroz menestra y un par de frías.

 

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