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La ley y la justicia

Diario Hoy
Marzo 21 2006

Por Andrés Vallejo

La aplicación de la ley debería implicar, siempre, la administración de justicia. No cabe pensar en que la aplicación de una norma legal signifique el cometimiento de una injusticia.

De ahí la difícil tarea de un juez, más compleja y delicada precisamente porque cualquier cosa que decida afecta a seres humanos, de una manera u otra.

Esta reflexión es válida al conocer el desenvolvimiento que va tomando el proceso iniciado por la denuncia del supuesto perjuicio causado al país en la última renegociación de la deuda externa, durante el Gobierno del doctor Gustavo Noboa. Descartada la aberrante suposición de un perjuicio de miles de millones de dólares, el juez motiva su providencia, en la que acusa al ex presidente Noboa de encubridor, en la utilización de un saldo de los bonos emitidos para el proceso de renegociación. Realizadas las operaciones, existió una diferencia, que fue destinada a la capitalización o financiamiento de dos bancos que, cuando quebraron, pasaron a poder del Estado, al que pertenecen todavía.

El argumento de los funcionarios públicos que hicieron la operación es que ese financiamiento era indispensable para evitar que la situación en que esos bancos se encontraban, desatara una nueva crisis bancaria como la que asoló al país en 1999. Y que su destino fue el propio Estado, evitando así un mal mayor, que habría terminado en una erogación de dinero muy superior a la destinada para el efecto.

No se encuentra en la providencia del juez acusación alguna contra los funcionarios, por apropiación de esos fondos. Lo que habría significado, sin duda, peculado. Si se comprueba que alguien se benefició personalmente de esos recursos, hay que sancionarle. El juez no les acusa de eso.

No debería olvidarse la situación que pasó el país -en otro Gobierno- con la quiebra bancaria: la dolosa creación de la AGD para recibir a los bancos en problemas, traspasando al Estado la obligación de devolver el dinero a los depositantes, sin beneficio de inventario; el barril sin fondo que significaron las sucesivas entregas de dinero por parte del Banco Central, que terminaron en la dramática devaluación y posterior dolarización de la economía; el hecho de que a la época de la renegociación de la deuda esos problemas no se habían superado sino parcialmente; y el que dos de los más grandes bancos, Filanbanco y Pacífico, entregados al Gobierno, mantenían falencias y dificultades, que afectaban ahora, directamente, al Estado y no a sus antiguos propietarios.

Las acciones escandalosas solo degeneran la acción política, que cada vez excluye más de la responsabilidad pública a personas preparadas y valiosas, que evitan así inmiscuirse en las pequeñas o grandes venganzas y en el afán morboso de desprestigiar a todo el mundo, tan comunes en el Ecuador. La difícil tarea del Juez es la de aplicar la ley, sin cometer una injusticia.

 

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