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Acusación increíble

Diario Hoy

22 de marzo de 2006

Es increíble, por decir lo menos, que por haber evitado una segunda crisis bancaria con la única herramienta financiera que se disponía al momento, es decir, el remanente de Bonos Globales, se me acuse de peculado. Las dos instituciones bancarias que fueron respaldadas financieramente por el Estado, eran de propiedad de instituciones estatales. El Ministerio de Economía dueño de Filanbanco, y Banco Central, del Pacífico. Con los dineros colocados en Filanbanco se pagaron a unos 280 mil pequeños depositantes de hasta $300 dólares, y en el caso de Pacífico se pudo contener el retiro masivo de depósitos hasta que retornó la confianza. Si Pacífico cerraba, mas de 300 mil depositantes se hubieran unido a la serie de ciudadanos que perdieron sus ahorros en la anterior crisis; el Fondo de Jubilación de los Maestros hubiera colapsado; y 15 mil pequeños negocios que dependen de las tarjetas de crédito hubieran seguramente cerrado sus puertas. Si las dos instituciones bancarias cerraban al estilo de la crisis bancaria de 1998-1999, el Estado hubiera tenido que pagar la garantía de depósitos, que, en el caso de Filanbanco, sumaba $349,4 millones, y Pacífico $182,5 millones; un total de $531,9 millones. El Pacífico pagó a finales de 2002, con sus respectivos intereses, el dinero que fue colocado por el Ministerio, que sumaba la cantidad de $17 millones aproximadamente. Desde 2002 hasta la fecha, el Pacífico ha generado utilidades por $60,8 millones en beneficio del Banco Central, es decir en favor del Estado. En el caso de Filanbanco, existe una cuenta en sus balances a favor del Ministerio de Finanzas por la inversión de $38 millones aproximadamente. Para que exista peculado debe haber dolo, y beneficio personal o a terceros. Pregunto, la actuación mía como Ministro de Economía tendiente a evitar una segunda crisis bancaria que hubiera tenido un severo impacto en la precaria estabilidad que se vivía en aquella época, fue una conducta dolosa o una decisión de Estado para evitar una segura convulsión interna. Las tres instituciones envueltas en la operación son instituciones del Estado: el Ministerio proveedor de los recursos, y los dos bancos estatales. ¿Cómo puede haber peculado entre instituciones del Estado? ¿La decisión benefició a algún banquero pícaro, o benefició a miles de pequeños depositantes que hubieran perdido sus recursos? ¿Me beneficié personalmente de la transacción? Evidentemente no existe ningún elemento que corrobore que existió peculado. Finalmente, un Decreto Ejecutivo no puede estar sobre la Constitución y la Ley, por lo cual, mis decisiones se basaron en lo que determina el artículo 243 de la Constitución y 24 de la LOAFYC que determinan la responsabilidad de un ministro de Estado, a cargo del manejo de la economía del país. Si una segunda crisis bancaria se hubiera producido, las consecuencias económicas, políticas, y sociales hubieran sido devastadoras. Asumo mi responsabilidad ante la historia, y ratifico que actué apegado a la Constitución y la Ley en beneficio del país, de sus instituciones, y de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Jorge Gallardo

 

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