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Diario El Universo 20 de Julio del 2003

Dr. Jaime Damerval

Con relación a la carta del Ing. León Febres-Cordero, publicada el día de ayer, debo manifestar lo siguiente:

La renegociación de la deuda externa en el gobierno de Gustavo Noboa fue desacertada al imaginar que Ecuador crecería según una tasa anual exagerada e imponerle dividendos que significarían, como está ocurriendo, desatender las elementales necesidades. A ese gobierno puede atribuírsele culpa, es decir imprudencia o impericia, pero no mala intención. La denuncia de León Febres-Cordero es disparatada en cuanto crea una figura delictiva a base de un supuesto: supone que fue obligatorio pagar de contado la deuda mediante una venta anticipada de petróleo y sostiene que Noboa, con la intención de causar daño al país, no cumplió esa obligación supuesta. Cualquiera de los gobiernos petroleros, el de Febres-Cordero también, pudo cancelar así la deuda y sería igualmente necio atribuirles mala intención. Yo estoy de acuerdo en que conviene pagar la deuda de ese modo, pero es una tesis o criterio que no da lugar al delito. Si la renegociación, por sí misma, configurara delito, serían culpables este y los próximos gobiernos que paguen la deuda, y los congresos que aprueben los presupuestos en que consten las partidas con tal fin.

La denuncia, en cambio, procede, respecto a la comisión renegociadora, en cuanto a la monstruosa comisión pagada a la empresa de Wall Street, porque sugiere que se pagó un exceso, en perjuicio de la hacienda pública. El Presidente de la Corte de Justicia ha desestimado parcialmente, como sugerí, el pedido del Ministerio Fiscal.

Llamo terrorismo político al cometimiento simultáneo de las acciones dirigidas contra el ex Presidente de la República, el Presidente de la Corte Suprema y el Presidente del Congreso, y no me retracto. Mi artículo fue útil: ellos permanecen. Son hechos de conocimiento público. No es casual que Febres-Cordero anude su denuncia contra Noboa y la denuncia contra el juez que debía decidir si ordenaba la prisión de Noboa. El público entendió que se quiso atemorizar al juez para lograr este objetivo. En contraste con el ex ministro Emanuel, “por el ilegal trámite de partidas”, el Presidente de la Corte no las tramitó: simplemente recibió un dinero para comprar, y compró un edificio necesario para la función Judicial.
No tengo tiempo ni memoria para el odio.

Dr. Jaime Damerval
Guayaquil

 

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