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Diario Expreso, 2 de julio del 2003

¿Está la dolarización en riesgo? (I)

Por Alberto March

Existen distintos prismas para ver lo que actualmente sucede en nuestro escenario económico. La actividad privada tiende a contraerse cada día más, y esta apreciación mas que resultado de revisión de cifras estadísticas es la percepción directa de lo que sucede día a día en el mercado. La economía se sustenta en la ficción que ha generado la construcción del OCP, las buenas exportaciones petroleras no por su alicaído volumen sino por su disparado precio, y los dólares que mueven la caja fiscal que, cuando se aprieta, la entumece. Lo cierto es que empieza a generalizarse nuestra vieja producción de lo que podría suceder con la dolarización si el gobierno no acomete medidas estructurales urgentes, que producen una verdadera reactivación del sector productivo, tapando cual antibiótico de amplio espectro todos los males e infecciones que atacan a la empresa privada. Más, que hagamos conciencia de tan grave cuadro es algo muy positivo.

Efectivamente, las visiones positivas sustentan que existe un programa económico para el presente año, en el cual todos los compromisos del fisco, incluyendo los atrasos, están financiados. El FMI, encabezado sin antecedentes por su subdirectora, visitó el país a inicios del mes y se fue aparentemente satisfecho por el medio cumplimiento del plan. El gobierno pasó por la fase dura para los ciudadanos, el alza de combustibles incluida, pero no parece dispuesto a la fase dura para la burocracia, estos es ajustarse al cinturón y soportar los consabidos paros. Ya hoy el país debería recibir el segundo desembolso de la carta de intención, con el que ya se presentan las primeras escaramuzas producto del incumplimiento del régimen al haber cedido a las presiones de la UNE que propició un egreso no presupuestado que el gobierno deberá deducir de alguna partida asignada a otro sector. El FMI es tan cuadrado en su evaluación, que le perturba el consentimiento del gobierno a las presiones de los mal pagados maestros públicos, con un costo de 25 millones, pero ni se interesa en que el país dejó de generar o en buen romance, perdió más de 100 millones con el paro de los leoninos sindicatos petroleros. El gremio pobre golpeó la caja fiscal; el sindicato rico no, anecdóticamente.

En relación con el presupuesto, tampoco se cumple con la producción petrolera, pues PETROECUADOR no logra sus propias metas ni los niveles mínimos que se requieren para a medias llenar la capacidad del OCP y del SOTE. No obstante, el precio del petróleo ha estado tan por encima de los 18 dólares presupuestados que en el fondo de estabilización petrolera tenemos excedentes por más de cien millones de dólares que ojalá no festinen.

La banca tiene por su parte acumulados alrededor de mil millones de dólares en bancos del exterior, y sus depósitos, sus activos y contingentes, han crecido un treinta por ciento en los primeros cinco meses de este año. Eso es positivo, pues la dolarización tiene un colchón de sustento para los días de vacas flacas de los que no estaremos exentos. Las utilidades de la banca la convierten hoy en el nicho de negocios privados mas rentables del país, una vez que pasaron de un esquema en que las tasas por servicios eran nulas o mínimas a cobrar unas más latas que en Suiza. Sus préstamos son menores que los depósitos que han captado del público, y siguen concentrados en consumo, pues las tasas que cobran son tan altas que desalientan cualquier endeudamiento para inversión productiva, lo cual es nefasto. Es decir, ganan bien pese a ser ineficientes en el uso de los recursos, pero su extrema cautela a la postre coadyuva a su seguridad frente a cualquier eventual corrida de depósitos que pudiese producirse. Ahora mismo, con motivo de la absurdamente anunciada medida de incautación de depósitos a los morosos por parte de la AGD, se produce una millonaria corrida de los dineros de aquellos que teniendo vencidas sus deudas sin un abono en cinco años se suponía que no tenían un dólar disponible.

En términos macroeconómicos, las cifras aparecen maquilladas por efectos exógenos que si pueden cambiar intempestivamente, y que, en el valor de los casos, los llevarán con el viento a favor solo por pocos meses más. Los dólares entran al país por cuatro vías; 1. Por exportaciones que – excepto por el petróleo, cuyo precio aún pisa falsas nueves- están cada vez más deprimidas; 2. Por intervención extranjera, la cual – excepto por el OCP, que se termina en dos meses- en nula debido a que el gobierno no se decide a crear el escenario adecuado para atraer inversiones de riesgo controlado; 3. Por préstamos – o sea deuda externa, cuyo influjo de divisas el ministerio de Economía procura de mantener equilibrado versus los pagos por deuda comprometidas; 4. Por las remesas migrantes que superan los USD 1,500 millones y cuya curva ascendente- que ha ayudado mucho a un país nada recíproco con sus emigrantes- parece que marcó su final. ¿Qué pasará si el precio del petróleo cae, el FMI se pone duro ante los incumplimientos que ya será imposible ocultar y/o las remesas de los migrantes flaquean? Esto y mucho más lo analizaremos en una próxima entrega.

 
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