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El Comercio Lunes, 4 de Agosto del 2003

Independencia judicial

Por Enrique Echeverría G.

"Ecuador está rezagado en la modernización de la justicia". Así se aseveró en la Tercera Conferencia Regional de Justicia y Desarrollo efectuada, en Quito, a fines del mes de julio próximo pasado.

Los asistentes emitieron criterios claros. Uno de los más claros fue el relacionado con la independencia de la Función Judicial. Seguramente debe haber causado preocupación en los altos dirigentes de la justicia ecuatoriana, lo expresado por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica país que, con Chile, constituyen los ejemplos más avanzados según el experto de la Universidad Complutense de Madrid, Santos Pastor. El Dr. Luis Mora, presidente de la Corte de Costa Rica, dijo: "En Costa Rica somos muy celosos de la independencia de la Función Judicial. Siempre protestamos en cualquier caso cuando los otros poderes de la República quieren intervenir, de una u otra manera". También: "A mí me llamó la atención que en los periódicos del Ecuador se mencione que los nombramientos para la Corte y los conjueces mantienen la correlación de fuerzas de los partidos políticos. Eso no puede darse en la justicia. Hay que escoger el mejor juez independientemente de sus criterios políticos".

¿Cuáles las herramientas jurídicas con que cuentan los jueces ecuatorianos para su trabajo diario? Leyes que -a título de defensoras de los débiles- permiten que un inquilino tramposo pueda permanecer en la casa arrendada hasta por más de un año, sin pagar la pensión, con solo sostener el pleito interminable. Juicios civiles de duración prolongada. Incidentes sin fin que prolongan los pleitos ad infinitum; tanto que se ha consagrado el concepto: Justicia que tarda, no es justicia.

En el sector penal, el procedimiento se guía por un Código nuevo. Este, calificado por el tratadista ecuatoriano Dr. Jorge Zabala Baquerizo como de iniciativa e imposición extranjera, no satisface. Por ejemplo, el Dr. Maximiliano Blum Manzo, ex magistrado de la Corte Suprema ecuatoriana, en un reciente libro intitulado "Nuevo Código de Procedimiento Penal", anota: "Lo que sí constituye "novedad" contra todo principio constitucional, es desplazar a la Función Judicial de la facultad de investigar procesalmente los delitos y subordinar a los jueces penales a la voluntad del fiscal", de cuya subordinación cita varios ejemplos.

Más recientemente, uno de los jueces penales más jóvenes del distrito de Pichincha, pero con amplio conocimiento y experiencia, ha editado el libro "El sistema acusatorio y el respeto a los derechos humanos" en el que, dejando constancia de que los altos magistrados de la Corte Suprema y del Consejo Nacional de la Judicatura jamás han interferido en su labor y en la convicción jurídica, ética y moral; hay otros sectores de los que provienen presiones y hasta amenazas. Expresa: "Concluyo señalando eso sí, que hay que ser juez penal en funciones para darse cuenta que no existe principio de independencia del juez, constituyéndose el mismo en un bonito y agradable enunciado constitucional".

Luego de la temporada de sucesos negativos y adversos, en particular contra la Corte Suprema, es hora de que los magistrados dejen de absorber en silencio todo tipo de acusaciones, pues el público recuerda la frase: el que calla, otorga. Es hora de una nueva orientación, ajena a la influencia de los políticos y de los interesados en manipular la justicia.

 
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