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Quito, Lunes 18 de Agosto de 2003 Diario Hoy

Fregando La Pita

Por Diego Oquendo

El Gobierno de Gutiérrez y su compañero de ruta hasta hace poco, Pachakutik, asumen el compromiso histórico de enmendar sus conductas en adelante, a fin de justificar en alguna medida la confianza que depositó el pueblo en las elecciones.

Gutiérrez y su Gobierno, desembarazados ya de un compañero incómodo, deberán introducir aquellas rectificaciones programáticas que le permitan recuperar cierta credibilidad colectiva. Podrán moverse con mayor lógica, con mayor coherencia, sin tener que estar apaciguando al compadre revoltoso. Y deberán prestarle, más allá de los compromisos con el FMI, mayor atención al tema social.

En el caso de Pachakutik, tampoco es cuestión de convertirle en la víctima de la historia, porque carga su propia responsabilidad en el fracaso. Si bien es cierto que pudo sufrir unos cuantos bloqueos interiores, no olvidemos que detentó el poder durante siete meses y no supo qué hacer con él -esta es la verdad-, salvo protestar, ir y volver, articular un discurso que resultó también acomodaticio, burocrático, comodón, etc., etc.

¿Qué tipo de oposición se propone llevar a cabo? He aquí la pregunta clave. ¿Quiere el país, necesita el país, le conviene al país nuevos levantamientos colectivos, tomas de calles, carreteras y colinas, la tremenda algazara que conduce finalmente a la caída del Gobierno? No. Definitivamente no. Justamente ahora, cuando Pachakutik y sus líderes están con la sangre en el ojo y respiran por la herida, hay que proceder con sensatez, con madurez, con visión nacional. ¿Oposición?, desde luego, pero sin maltratar una cotidianidad que casi no ha conocido respiro desde que se inició el actual Gobierno. Qué grave compromiso asume Pachakutik a partir de los acontecimientos conocidos. Si se equivocó en su primera gestión política directa, de alto nivel, no debe fracasar ahora, cuando ha retornado a su escenario natural.

Crónica de una sentencia anunciada. Así podríamos calificar a la decisión adoptada por la Primera Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, en el tema del ex presidente Gustavo Noboa, acusado de supuestas irregularidades en la renegociación de la deuda externa ecuatoriana. Un dictamen de distinto contenido habría constituido una sorpresa, si se considera que los tres magistrados que integran dicha sala serían próximos -según se asegura públicamente-, a la tienda política socialcristiana. Politizada como se encuentra la justicia, las actuaciones de nuestros tribunales manifiestan un sesgo equívoco, que las ponen en tela de duda.

Se debió haber dado ya luz verde para el viaje de Gustavo Noboa (jueves 14 de agosto/2003). Pero no: salen al paso declaraciones peregrinas, como aquella que afirma que si no media el famoso documento el ex presidente "será detenido". O esta otra, que parecería dictada por el capricho oficialista: "El Gobierno se tomará el tiempo necesario para decidir sobre el salvoconducto". ¿Cuánto tiempo? ¿Hasta el fin de semana? ¿En cuanto comiencen las fiestas navideñas?

 
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