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Diario El Comercio Agosto 21 de 2005

Peligrosa indefensión judicial

La defenestración de las últimas Cortes Supremas de Justicia, a título de recomposición moral y despolitización, solo alcanzó al estrato supremo de la Función Judicial de Ecuador. Mientras el debate sobre la conformación de la nueva Corte Suprema de Justicia continúa, para el desconcierto de la comunidad nacional y alarma del entorno externo,

la administración de la justicia diaria puede estar convirtiéndose e una peligrosa arma contra los ciudadanos comunes; mucho más, si se trata de casos de particular resonancia social, económica o política,

como suele suceder en cualquier país con instituciones exánimes. Por un lado, la defenestración - a título de recomposición moal y despolitización - sólo alcanzó el estrado supremo de la Función Judicial y dejó intacto, con sus virtudes y defectos al resto del sistema.

Mientras esta situación subsiste, el proyecto de la nueva nominación es lento, afectado tanto por los flancos políticos como por los provenientes del purismo jurídico, que impiden que el proceso alcance su realización y, en consecuencia, se legitime en una consulta popular o fracase para representar el capítulo final de un drama institucional que evidencia síntomas de estertores.

Se ha señalado el daño que esta situación causa en el orden públco y en el prestigio del Estado: no es posible designar al Consejo Nacional de la Judicatura; por tanto elaborar la terna para la Fiscalía General y finalmente, completar la integración del Tribunal Constitucional.

Sin embargo, poco se ha indagado sobre los efectos de este grave desfase en el campo privado, principalmente en el área de la justicia penal. La libertad ciudadana, en estas condiciones, puede haber quedado librada, salvo privilegiadas excepciones, a la discrecionalidad fiscal según el nuevo procedimiento penal o, si los procesos siguen el ordenamiento anterior, a la convicción de jueces y ministros producto de una era repudiada en sus dos últimas versiones.

Esta situación, de evidente fragilidad, puede causar lacerantes situaciones de indefensión jurídica; más todavía si -como se conoce- transitan por la justicia ordinaria trascendentes casos, revanchas o venganzas relacionados con'la crisis bancaria que se produjo en 1999.

 
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