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Diario El Universo Abril 12 de 2005

LA PORRA DE BABEL * Cuasimodo Tavo, amigo, León está contigo...

El chapita salió a toda madre de las caballerizas del Cortijo, con un papel bajo el brazo. Y en menos de lo que canta un gallo llegó, presuroso y sudoroso, con la orden terminante. "Uté sabe mi doctor, no e' mi culpa, uté sabe, pero va'tener que acompañarme de nuevo a su domicilio de Sambo-rondón. Uté ya sabe, mejor dicho, que don león etá bravisísimo y nos ordenó anoche que auté no le podemos dejer salir de su casa que, por cierto, está cheverísima. Perdoné nomás, uté este mal rato que tiene que pasar así que vamo nomá por la misma calle por donde vinimos".

A pocos kilómetros de ahí., el ambiente distendido. Entre tantas risas y brindis, se escuchó la aguda voz de una persona anónima que exclamaba: "¿Y, qué fue, mi comandante, ya se lo llevaron a eshe man o no?"

Con seguridad, la respuesta fue positiva desde el otro lado del teléfono, por la manera en que el anónimo aniñado de la guayabera lila reaccionó en mediode la sala crema: "¡Bacán, man con eso queda claro que aquí manda el líder y las cortes no son excepción. Además, este es un mensaje para el cachorro que anda cuestionado el negocio de las barcazas ecológicas del león".

Un tercer actor, más discreto pero no menos involucrado en esta historia, de su parte, mordía la última de sus uñas. "Por Dios, necesito alguien que me ayude. No sé cómo hacer para sacarme al felino de encima. El día y la noche me atormenta". Mientras tanto, al Tavo no le quedó más remedio que olver a su dieta carcelaria: arroz con menestra y un par de frías.

 
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