Regresar

¿Justicia o ajusticiamiento? (Vistazo) (01/agosto/2003)

El ex presidente Gustavo Noboa pide asilo a República Dominicana por ser “víctima de una persecución política

He tomado la decisión más amarga de mi vida. La grandeza de una nación se basa en instituciones sólidas, entre ellas, la de una justicia capaz de dar a cada cual lo que le corresponde. En el Ecuador de hoy, tal sentido de justicia no existe, ya que las instituciones están secuestradas por el poder e influenciadas por un grupo de políticos que el país conoce y que ha hecho del tráfico de influencias y del miedo su forma de vida”, manifestó el ex presidente Gustavo Noboa Bejarano al firmar su carta de pedido de asilo a la República Dominicana.
En efecto, la decisión debió haber sido dura y largamente debatida, pues al inicio del escándalo político, en que se lo acusaba de una negociación inconveniente en la renegociación de la deuda externa, había en él la firme decisión de permanecer en el país si se daba “Un proceso judicial enmarcado en derecho”.
No obstante, desde que el acusador en el caso de los bonos dólares, el ex presidente León Febres-Cordero, presentara su denuncia, denominándola “El mayor atraco de la historia”, el proceso político y judicial ha sido una montaña rusa, con curvas insospechadas, donde se hizo pública la presión del denunciante para arrinconar a Noboa.

El primer sobresalto provino de la Fiscalía.
Mariana Yépez examinó más de seis mil páginas de la investigación en poco más de un mes –cuando en otros casos polémicos se ha tomado más de un año– e imputó el delito de peculado a la comisión que renegoció la deuda externa. De ahí, el proceso tomó un nuevo giro, disminuyendo la velocidad, cuando el presidente de la Corte Suprema, Armando Bermeo dio trámite a la demanda, pero la devolvió a la Fiscalía porque parte
de la documentación no estaba traducida al español. Bermeo no dictó ninguna orden de prisión, aunque curiosamente llegó a los medios un boletín de prensa en que se sostenía que el magistrado había ordenado la prisión del ministro Gallardo. Sin embargo, la renuencia de Bermeo a dictar las órdenes de prisión hizo que Bermeo también termine trepado en la montaña rusa, siendo a su vez amenazado con un probable juicio por haber comprado para la Corte el actual edificio, con dinero que provenía de la venta de los bonos dólares renegociados. Bermeo hizo pública la amenaza y el proceso tomó un giro sorprendente, que puso los ojos en la Corte Suprema.

 
Subir
 
© Copyright 2006 - 2010 Gustavo Noboa Bejarano. Prohibida su copia total o parcial | Lea las Condiciones de uso BACKUPTI.com