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Alerta con la justicia

Diario Hoy Octubre 4 de 2003

 

Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia han iniciado el proceso de examinar las carpetas de los potenciales candidatos a ocupar las tres vacantes que se han producido en dicho organismo. Sin embargo, el hecho de que los señores jueces de la Corte se hayan finalmente decidido a iniciar el proceso de cooptación de sus futuros colegas no da por finalizado el problema del Poder Judicial.

En efecto, la opinión pública debe mantenerse alerta ante los próximos pasos que los señores jueces han de dar a fin de completar el número de integrantes de la Corte.

El problema radica en que quienes están llamados a llenar los escaños desocupados, son esos mismos integrantes que han sido cuestionados por su excesiva dependencia de directivas partidistas. El proceso de renovación de la Corte debe estar presidido por el imperativo de reducir esta inconveniente dependencia y debe evitarse a como dé lugar que solo sirva para consolidar el predominio que sobre la Corte ejercen ciertas colectividades, o peor aún, ciertos dirigentes políticos caudillistas.

Existen algunos indicios preocupantes sobre los cuales se debe alertar a la ciudadanía: los candidatos a la segunda sala de lo penal serán calificados por un grupo de magistrados íntegramente constituido por jueces afines al partido Social Cristiano. Como es de público conocimiento, existen fuertes sospechas y temores de que la influencia Social Cristiana y su líder, el ex presidente León Febres Cordero, sobre las salas de lo penal hayan permitido utilizar a la Corte para intentar gobernar este país a través de decisiones judiciales, intimidar a adversarios y perseguir a quienes se quiere "castigar" por su oposición o por sus críticas.

Sería sumamente grave que el control Social Cristiano sobre las salas de lo penal terminara fortaleciéndose aún más.

El buen orden institucional requiere, por el contrario, reducir ese predominio, así como el de toda agrupación partidista sobre aquella o cualquier otra sala de la Corte Suprema. Aún si las acusaciones lanzadas en contra del PSC y del señor Febres Cordero carecieran de fundamento, la tranquilidad pública y el buen nombre de nuestra judicatura -sin el cual no puede haber confianza en el estado de derecho- requieren no solo que la Corte esté libre de semejante influencia, sino que parezca estarlo y no haya pie para suspicacias a ese respecto.

La selección de los nuevos magistrados es de vital importancia y un proceso de grandes consecuencias para nuestro orden democrático. El público debería estar atento a lo que allí ocurra y hacer todo lo posible para evitar que de manera subrepticia se consolide un orden de cosas que es preciso urgentemente modificar.

En el más largo plazo, resulta conveniente que la opinión pública inicie un debate serio y sereno sobre el problema aún pendiente de la independencia y de la indispensable majestad de la justicia. Es evidente que aún no se ha hecho lo suficiente para hacerla verdaderamente capaz de cumplir con su misión específica y dar las garantía necesarias para el normal desarrollo de la vida ciudadana. Este es uno los ramos pendientes de nuestro trunco proceso de construcción institucional.

 
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